
Caminan
en dos filas, de manera ordenada y a modo de formación militar, encabezados por
sus autoridades (Pilatos, cabos, capitanes ...) y por el flautero y el
tambulero, que suenan el tambor y la flauta recordando el lamento de la Virgen
(flauta) y los golpes del martillo al clavar las manos y pies de Jesús a la
cruz (tambor).
Todos los días son importantes para la oración, el peregrinaje de la limosna y la disciplina, pero el viernes todavía es más importante por la realización de las procesiones o “Contis”. El grupo de fariseos o chapayecas, precedidos por las autoridades religiosas y dirigidos por el grupo de cantoras que encabeza la procesión junto con las imágenes y conjunto de niños vestidos de angelitos y verónicas, van recorriendo las cruces que delimitan y marcan el espacio sagrado.
Todos los días son importantes para la oración, el peregrinaje de la limosna y la disciplina, pero el viernes todavía es más importante por la realización de las procesiones o “Contis”. El grupo de fariseos o chapayecas, precedidos por las autoridades religiosas y dirigidos por el grupo de cantoras que encabeza la procesión junto con las imágenes y conjunto de niños vestidos de angelitos y verónicas, van recorriendo las cruces que delimitan y marcan el espacio sagrado.

El abanderado se encarga de ondear la bandera roja cada vez que el grupo inicia o detiene el movimiento. Cuando el Conti con las imágenes de las 3 Marías (María la Madre de Jesús, María Magdalena y María, la esposa de Cleofás), las cantoras y los niños, va despacio avanzando hacia otra de las cruces clavadas en el suelo, los chapayecas estudian el suelo por donde ha pasado la procesión. Con sus cuchillos y espadas de madera raspan el suelo, buscan alrededor de la cruz, entrechocan sus espadas, mueven negativamente sus cabezas cubiertas con las máscaras de cuero y enseguida se dirigen hacia el grupo de autoridades que preceden la procesión. Se detienen ante ellos, vuelven a chocar sus cuchillos y espadas y mueven sus caderas con el cinturón. Es un lenguaje simbólico dónde están comunicando a sus jefes que vieron las huellas de Jesús, ahí estaban en el suelo, pero a él lo buscaron y no lo encontraron. Las autoridades les hacen una seña y los fariseos se regresan a seguir buscando. Mientras tanto, el grupo con las Marías, crucifijos y niños, avanzan a otra cruz. Los fariseos buscarán y repetirán sus movimientos ante la cruz que dejaron vacía. Es una representación coordinada, exacta, donde cada parte conoce su papel y lo desempeña sin necesidad de palabras
Fragmento del artículo publicado en el periódico El Imparcial, de la ciudad de Hermosillo, el viernes 25 de marzo de 2005
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